Lo que un día fue.

Joven dama

que a todos caza,

con su bella alma

y una profunda mirada.

 

Absolutamente nadie

de sus encantos escapa.

No hay quien con ella lidie.

No tiene fallas su trampa.

 

 

Una verdadera pena

que diera con aquella hiena.

Mordió sin dudar su melena,

inyectándole tristeza en vena.

 

Le arrancó de cuajo

todo lo que escondía bajo

esa piel de desparpajo,

a la que con gusto viajo.

 

Solo los ojos le quedan ahora.

Unos ojos que no ven llegar la hora

de volver a ser lo que eran.

Unos ojos que solo añoran.

 

 

Por las calles vaga,

ahora es a ella a la que cazan.

A nada se niega, a todos se entrega,

buscando en ellos lo que un día perdiera.

 

Jamás en su interior encuentra nada,

una vez más, acaba decepcionada.

Una vez más, muerto acaba,

¿y qué más da? Nada aportaba.

 

Aun algo de luz guarda

en el interior de su fría coraza.

Pero codearse con seres sin alma,

hizo que muerta terminara.

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2 comentarios en “Lo que un día fue.

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