Robo consentido; con sentido.

Como nunca los párpados me pesan,

pero aquí a mi lado te siento sentada.

Comienza la lucha contra mi persona,

por intentar hoy contigo trasnochar.

 

Te busco a oscuras,

en tierra de sombras.

Culpables de delatarte,

son tus pecas,

que alumbran el camino de este indigente,

como estrellas.

 

Bajo estas sábanas

reinaba la anarquía,

ahora que nadie nos juzgaba,

nuestros cuerpos cuentas rendían.

 

Múltiples hurtos a la razón,

y, cómo no, cientos de ellos al corazón.

Llegamos a no saber quienes éramos,

pero, ¿qué más nos daba?

Si ya juntos, nada más importaba,

si por más que digan, así disfrutamos.

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